El típico recuento de fin de año

Diciembre 31, 2015


Este post podría ser como cualquier otro recuento de fin de año, sin embargo el 2015 ha sido tan extraño y bueno en sí mismo, que sería ridículo no rescatar los puntos importantes y todo lo que aprendí del mismo.

Ya a finales de 2014 sabía que iba a ser todo muy distinto. Este año hice la práctica (la que es, en teoría, el primer trabajo "en lo que estudiaste") y fue muy bacán conocer a gente de la cual pude aprender mucho, tanto cosas buenas como también algunos detalles no tan buenos, pero que son parte del mismo rubro. Los primeros agradecimientos son para Diego Bastarrica, Pepe Flores y Manu Contreras, quienes me guiaron en todo ese proceso de "olvida todo lo que aprendiste en la universidad, porque esto se hace así", y vaya que aprendí a cómo hacer las cosas.

Tampoco puedo pasar por alto a Felipe Pozo, mi profe guía de tesis, cuyo apoyo e infinita paciencia me sirvieron demasiado para sacar mi investigación a flote, incluso cuando esta partió hundiéndose pésimamente mal.

Durante todo ese proceso de tesis, también conocí mis verdaderas capacidades como "periodista", pero también como ser humano. Supe quiénes estaban realmente al lado mío y quiénes estaban de paso. A todos ustedes -en especial a tres personas que ya no están en mi vida-, les doy las gracias por todo lo que me enseñaron, tanto de la gente como ustedes (no lo digo de forma peyorativa), como también de mí mismo.

Mención especial para aquellas personas que estuvieron siempre conmigo, y para aquellas que volvieron del olvido más olvidado de todos. De repente es bueno dar nuevas oportunidades a las personas, a pesar de que todos sabemos que no cambian. Sólo es bueno de repente, pero hasta ahora ha funcionado bastante bien.

No puedo olvidar mencionar a todo lo que aprendí gracias a mis propios proyectos personales. M.I.S.T. este año ha tirado para arriba como nunca, llegando incluso a fichar a un integrante del colectivo de DJs Olympic SCL (eso pasó ayer y no puedo más de la felicidad).

El Netlabel Day fue otra creación magnífica, de la cual he aprendido su resto. Sigue siendo un diamante para pulir, pero todo indica que el 2016 es el año para hacerlo. Sin ir más lejos (no bastando con alumbrarme lo suficiente con todo lo anterior), puedo contar hoy con el apoyo de sellos chilenos como Jacobino Discos, Pueblo Nuevo, ¡e incluso de Alejandro Paz!


Otro punto aparte es Sonidos del País, un programa que partió como un podcast más, pero que hoy se proyecta a cosas mucho más grandes. Diego Gajardo ha sido mi padre putativo en la radio, y agradezco siempre su apoyo en todos mis otros proyectos.

Este año he conocido a gente muy bacán, y a pesar de que obviamente me duele la partida de personas importantes por diversas razones (lo cual claramente es un punto negro dentro de todo esto), es bueno saber que parto el 2016 con buenas proyecciones, cosa que no podría haber dicho hace dos o tres años.

Gracias por todo a todos. Nos vemos en 2016.

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