Mayo 23, 2015
Creo que en mi vida he tenido dos sueños frustrados. El primero es estudiar Cine, ya que por alguna extraña -e idiota- razón, terminé estudiando Periodismo para incursionar en el cine. Mi vida actual: Escribo en FayerWayer / Wayerless, dedico cierto tiempo al Netlabel Day y a m.i.s.t., luego de haber asesinado a Horror House por temas de tiempo, además de "hacer mi tesis" (que sigue estacionada). Cero relación con el cine, salvo ver películas online.
El segundo es terminar una serie. Eso no quiere decir que no haya terminado de ver ninguna, sino que soy pésimo siguiéndolas. Empecé a ver Doctor Who (la serie moderna) y llegué hasta la sexta temporada porque el sitio en donde la veía murió. Veo regularmente House of Cards, pero después de terminar la primera temporada, sigo preguntándome por qué no empiezo a ver la segunda (no la he comenzado a ver por ningún motivo aparente... Simplemente no).
He visto dos series completas de animé: Evangelion y Fate Stay Night (creo que DBZ igual, pero no estoy seguro) y esa sería toda mi experiencia con ellas.
Me cuesta mucho seguir una serie. Tal vez porque me terminan saturando a la larga, o bien porque soy derechamente flojo para verlas, no obstante siempre he tenido la inquietud de escribir una.
Todo comenzó cuando empecé a ver Matrioshki. La daban tarde en la noche en TVN, pero luego la movieron de horario y la dejé de ver. Me gustaba mucho, pero ahí fue cuando dije "ya que no puedo ver una serie como la gente normal, voy a escribir la mía". De cierta forma lo hice, pero era una copia vulgar y descarada a V de Vendetta. Partía normal: Un asesino serial era capturado y su familia iba a liberarlo, pero lo que la PDI no sabía era que todos formaban parte de una red de corrupción cuyo origen tenía lugar en la dictadura militar.
La terminé, pero el final era de lo más parecido a Evangelion, así que la terminé desechando. Aún el cuaderno debe estar dando vueltas por la casa.
Traté de adaptarlo de distintas maneras, cambiando la trama, manteniendo algunos personajes, eliminando a varios, agregando a otros, pero nada dio el resultado que quería. Al final terminó siendo una amalgama de elementos lyncheanos, evangelionísticos y v-de-vendettaísticos que no tenían sentido ni conexión alguna, así que se fue "para siempre".
Tuve una época de potencial guionista en la que todas las obras de teatro que escribía para el colegio estaban conectadas entre sí. Alguna vez quise llevarlas a formato cortometraje, pero ahora me doy cuenta de que quizás no eran lo suficientemente buenas como para eso, aunque sí eran bien extrañas como para que alguien de 2do o 3ro medio las hiciera.
De cualquier manera, hace algún tiempo se me ocurrió una idea que sé que sería comercialmente viable, aunque le toca las pelotas al poder político. Tengo algunas dudas aún sobre la historia en general, pero por primera vez tengo un comienzo y un final claro, lo cual es tremendamente bueno, ya que todo antes era pura improvisación.
Tengo configurados a los personajes principales, pero aún me falta establecer una trama bien armada, si bien tengo antecedentes de la misma. Sebastián Dávalos me dio una muy buena idea, la que claramente, como podrás intuir, trata de una comedia política bien negra.
Ojalá no muera en los laureles como el resto de las obras que escribí cuando era un enano lleno de sueños y esperanzas.

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